LOS ELEMENTOS CONTEXTUALES DE UN PROYECTO CULTURAL.

Para iniciar un adecuado diseño de nuestro proyecto es indispensable describir y  analizar el contexto en el que nos situamos. Con esto me refiero al escenario físico, las condiciones temporales y la situación en general que describen nuestro entorno. Aquí empieza un trabajo que es netamente de investigación. Tenemos que fijar nuestra atención en aspectos sociales, históricos, culturales, económicos y demográficos que se consideren relevantes para nuestro proyecto. Esto generará más certidumbre a nuestra acción.
  En esta etapa, estamos construyendo un marco contextual que nos proporcionará una descripción de la situación temporal y espacial en la que se desarrollará el proyecto; es decir, las circunstancias que lo rodean. 
  Se estila que la descripción del contexto se haga "de lo macro a lo micro"; de lo general a lo particular.
  En este punto propongo que el contexto se haga en torno a tres ejes: 1) los destinatarios o beneficiarios, 2) la dinámica territorial y 3) la dinámica sectorial. Cada una de estos tres aspectos debe ser objeto de nuestro análisis, pues sólo así podremos definir los alcances y objetivos de nuestro proyecto.

1) Los destinatarios.
Los destinatarios pueden ser también considerados como beneficiarios o usuarios de nuestro plan de acción, incluso podemos referirnos a ellos como  el público al que nos dirigiremos. Cada proyecto debe definir bien el tipo de destinatario al que se enfocará.
  Toda iniciativa que llega a plasmarse en un proyecto contempla algún tipo de destinatario; en la mayoría de los casos, satisfacer sus necesidades es el fin último del proyecto. Debemos caracterizar bien a nuestros destinatarios pues cada iniciativa tiene un público específico. No podemos concebir una iniciativa que sólo se lance al aire sin un público al que se espera llegar. Se debe hacer una segmentación, en la que podemos usar criterios como la edad, áreas de residencia, intereses y prácticas artísticas, nivel de formación, etc. 
  Hay que describir las características del segmento poblacional en el que hemos enfocado nuestra atención. Para ello nos podemos auxiliar de estudios realizados, estadísticas, datos demográficos, etc. Siempre hay que hacer referencia a la fuente utilizada para la extracción de la información.
  La mejor forma de empezar a caracterizar a nuestros destinatarios es contestarnos a esta pregunta: ¿A quién va dirigido?

2) La dinámica territorial.
Se deben conocer y resaltar los elementos distintivos del territorio en el que se llevará a cabo nuestro proyecto.
  Pero ¿Qué entendemos por territorio? 
  Una manera rápida de contestar a esta pregunta sería: zona que corresponde a una jurisdicción o autoridad determinada. También la podemos concebir como una extensión de tierra que pertenece a un estado, provincia u otro tipo de división política.
  No nos detendremos en definir de manera detallada este concepto; para nuestros fines las anteriores definiciones nos dan una clara idea de que lo que necesitamos es limitar el espacio físico en el que se implementará nuestro proyecto; espacio natural o administrativo. Puede tratarse de una plaza, un barrio, una comuna, una provincia, una región, un estado, un municipio, una ciudad, un país e incluso un continente. Lo importante es acotar nuestro espacio de análisis y observar en ellos características económicas, sociales, culturales, demográficas, políticas y otras.
  Aquí también es necesario recurrir a fuentes de información confiables: datos demográficos y sociológicos, indicadores económicos. También datos culturales generales, por ejemplo: un mapa de infraestructura cultural, niveles de oferta cultural, consumo cultural, impacto de los medios de comunicación, entre otros. 
  Hablar de dinámica territorial es por sí mismo un tema muy extenso, aquí nos interesa sólo mencionar que las dinámicas económicas, sociales, ambientales, políticas y por supuesto culturales se relacionan intensamente y proyectan su influencia en el desarrollo local, regional y nacional; además de que tienen un impacto en la dinámica poblacional. Y es en ese contexto que se ubicará nuestro proyecto.

3) Dinámica sectorial.
Es el análisis de los factores inherentes al sector cultural en el que se enmarca el proyecto y que pueden influir a la hora de llevarlo a la acción. Para decirlo de manera breve pero concisa: sector es aquel espacio conceptual o temático en el que tenemos previsto intervenir. Puede tratarse de un sector reconocido de la cultura como las artes plásticas, la literatura, las artes escénicas, la música, el sector audiovisual o el patrimonio cultural. O bien sectores menos estandarizados pero que en los últimos tiempos están siendo reconocidos cada vez más dentro del ámbito artístico y cultural, tales como la fiesta tradicional, el turismo cultural, la cultura popular, la moda, los medios de comunicación y las nuevas tecnologías, entre otros.
  El comportamiento y las dinámicas de crecimiento del sector al que pertenezca nuestro proyecto será objeto de nuestro análisis.
  Igual que en los anteriores puntos, aquí debemos también acudir a fuentes de información. Debo mencionar que dependiendo de la naturaleza de cada proyecto, también podemos generar nuestra propia información por medio de encuestas o aplicación de cuestionarios, por ejemplo. En este caso es necesario conocer la metodología para elaborar y aplicar un cuestionario y la forma de interpretar la información obtenida. Aquí es bueno buscar la asesoría de un especialista en áreas como la estadística o la mercadotecnia o ciencias afines a la recolección e interpretación de datos cualitativos y cuantitativos. 
  Como sea, la mayor parte de la información que requeriremos casi siempre la encontraremos en instituciones que generan información de éste tipo. Pues los resultados de censos y mediciones que hacen instituciones gubernamentales ya nos proporcionan buena parte de la información que requerimos para elaborar nuestro proyecto. Sólo debemos acudir a realizar nuestras propias mediciones en temas muy precisos que nuestro proyecto requiera y que sería muy difícil encontrar como resultado de un censo de población. Quien elabora el proyecto conocerá la naturaleza del mismo y por lo tanto sabrá distinguir cuándo debe hacer sus propias encuestas o mediciones y hacerlo de la manera más profesional posible.
  La siguiente etapa en el diseño del proyecto es de suma importancia: el diagnóstico. Pero ese es el tema de una próxima colaboración en este sitio web.

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