EL DIAGNÓSTICO. SU IMPORTANCIA EN LA GESTIÓN CULTURAL.

El diagnóstico es el análisis que se realiza para determinar cualquier situación y cuáles son las tendencias. Esta determinación se realiza sobre una base de datos y hechos recogidos, ordenados sistemáticamente, que permiten juzgar mejor qué es lo que está pasando. 

  Es el resultado de un estudio, evaluación o análisis sobre determinado ámbito u objeto. Hay que recabar datos para analizarlos e interpretarlos y así poder evaluar una situación. 

  En un lenguaje general, se suele referir al diagnóstico como sinónimo de análisis o investigación pues guarda estrechas relaciones con estos conceptos. Recordemos que en muy diversas áreas del conocimiento se debe recurrir al diagnóstico, por ejemplo en Medicina o en Criminalística. Pero es obvio que en el campo de las Ciencias Sociales, las Artes y las Humanidades, también es indispensable hacer un diagnóstico para implementar de mejor manera una intervención.  En nuestro campo, hacer una diagnóstico es fundamental, pues la gestión cultural sin un diagnóstico es lo que ha llevado a la improvisación y a la falta de profesionalismo en muchos proyectos que terminan de manera desastrosa. Por lo que el gestor cultural deberá aprender a manejar las herramientas básicas para hacer un diagnóstico y poder hacer un verdadero trabajo de gestión cultural.

  En nuestro campo, el diagnóstico ayudará al gestor a construir una base para definir los objetivos de su proyecto; se debe hacer una lectura de los elementos contextuales de los que se habló ya en un anterior artículo.

  En el ámbito de la gestión cultural, el diagnóstico tiene el propósito de identificar de la manera más precisa la necesidad que se quiere satisfacer, para, a partir de allí, definir los objetivos que el proyecto va a perseguir. Se realiza entonces una visualización y explicación de las necesidades o problemáticas de la realidad. Para esto podemos usar diversos métodos de captación de información como: cuestionarios, estudios de mercado, entrevistas, focus group, etc., el método a aplicar dependerá de los recursos y el tiempo que dispongamos para hacer el diagnóstico. 


Propongo cuatro sencillas preguntas para empezar a realizar nuestro diagnóstico. Las respuestas a estas preguntas serán nuestra guía que nos apartará de caminar a ciegas, sólo dando pasos a tontas y locas.

1. ¿Cuál es el problema o necesidad que afecta a un grupo de personas y que el proyecto quiere satisfacer?

2. ¿Quiénes están afectados por el problema?

3. ¿Cuáles son las principales causas y efectos de ese problema?

4. ¿Cuál es la mejor alternativa de solución a éste problema?


  Recomiendo dar respuestas sencillas a estas preguntas; ser lo más concreto posible pues esta es apenas la fase inicial del diagnóstico, más adelante iremos problematizando y penetrando más en las necesidades y posibles soluciones, por ahora es necesario ser claros y precisos para tener en mente, en frases cortas lo que nos guiará en lo que sigue. 


Una vez que dimos respuesta a estas cuatro preguntas es necesario elegir la forma en que recopilaremos la información para hacer un diagnóstico serio. Aquí, cada gestor decidirá, de acuerdo a la naturaleza del proyecto, que estrategia le es más adecuada; quizá sea necesario una encuesta en base a un cuestionario. Será necesario entonces saber elaborar un cuestionario que nos sea de utilidad pues la elaboración de un cuestionario es cosa demasiado seria, si no se hacen las preguntas adecuadas es posible que no se consiga la información necesaria o que se recopilen datos que por muy interesantes que sean no nos serán de utilidad. Si no se tiene experiencia en el tema hay que pedir la asesoría de algún experto o incluso contratar sus servicios, vale la pena gastar un dinero extra con tal que se hagan bien las cosas. Igual pasa si se decide por hacer un estudio de mercado, una encuesta en línea, un focus group... si no se sabe usar dichas herramientas, hay que recurrir a quien sepa. 

  Luego de recopilada la información es necesario hacer una análisis de la misma, hay que saber interpretarla, para que a partir de ahí pasemos a una fase decisiva en la elaboración del diagnóstico: el árbol de problemas y objetivos, mismo que será la base indispensable sobre la cual se redactarán los objetivos de nuestro proyecto. Los objetivos nunca debieran ser meros deseos o metas que nos propusimos un buen día durante una epifanía; no, los objetivos de un proyecto cultural se redactan en base a datos obtenidos en una investigación seria, que es lo que aquí pretendemos. Ese será el tema de mi próxima colaboración en este sitio web.

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